
Ante las alternativas políticas clásicas, puras o entremezcladas, Renovación Nacional quiere actualizar las sugerencias del pensamiento humanista, en su contraste tanto con el individualismo como con el dirigismo. Sus afiliados y simpatizantes nos sentimos incluidos en el pensamiento político de los “populares” y partidos de centro de la democracia moderna. La política necesita una nueva visión. El fracaso del marxismo y de los socialismos estatistas, ha permitido constatar el fracaso de las recetas colectivistas o totalitarias, y el desastre económico, humano y social que provocaron. Pero la ideología liberal, la que no acepta la ley natural y la moral como referencias para los actos humanos, la que se basa en el individualismo, también se ha debilitado porque ha servido para la crítica del colectivismo, pero no acierta a construir un sistema económico justo.
Para Renovación Nacional es claro que la política basada firmemente en valores y principios morales y humanistas no consiste sólo en fórmulas de gestión administrativa, sino en decisiones sustentadas en las personas para que ella pueda responder a las necesidades y aspiraciones de nuestros conciudadanos.
Queremos introducir los cambios que son indispensables para realizar una política responsable, gracias a la cual las personas y las comunidades puedan hacer posible lo que es necesario . Y en el centro de esos cambios ha de encontrarse la primacía de la persona humana , protagonista principal y destinatario definitivo de la acción política.
Hay que superar el facilismo y las simplezas en la política con respecto a la cosa pública. Renovación Nacional quiere ir más allá de lo trivial y de las modas del momento. La ética no se reduce al campo de lo privado , mientras en el público prevalece un paradigma exclusivamente tecnocrático. Por eso distinguimos entre un concepto del bien común, donde predomina la ética, y otro concepto del interés general , donde predomina lo técnico, lo económico o lo instrumental.
Para Renovación Nacional el bien común debe guiar el interés general . Si no es así, los comportamientos se relativizan y los vicios públicos se refuerzan y del abuso del poder, de la corrupción con sus evidentes secuelas en la sociedad, surge el desencanto tan característico de nuestra época.
El pensamiento político de Renovación Nacional , pues, se sustenta en principios y valores. Supera la dicotomía de la política entre el utopismo, que postula un futuro ideal por el que sacrifica el presente, y el maquiavelismo, que reduce cualquiera aspiración ideal a un cálculo de oportunidades pragmáticas. Nuestro pensamiento humanista y de centro comporta vivir una ética de la responsabilidad . Esta se propone con paciencia y tenacidad- como indispensable, para hacer posible lo necesario y popular lo bueno . Queremos forjar un camino de realizaciones hacia un horizonte de esperanza, la esperanza en un mundo más libre, más próspero, más equitativo y en profundidad más fraterno.
Nuestros principios responden a la voluntad de vivir y compartir esa esperanza, posibilitando una vida buena para más y más hombres y mujeres, partiendo de los hombres y mujeres comunes y corrientes, que constituyen la sustancia viva de nuestros pueblos.
Por eso la persona humana es el eje del proyecto político que proponemos. Este proyecto parte de la convicción en la dignidad de la persona y en el respeto por los derechos que emanan de su naturaleza. Busca impulsar el crecimiento personal , para lo cual la libertad es esencial, la democracia conveniente, la igualdad de oportunidades una condición y la vida en comunidades una necesidad. El Estado debe tener la capacidad y eficiencia que le permitan cumplir con su papel subsidiario de cara al bien común.
La globalización, el surgimiento de la post-modernidad y la velocidad de los cambios en el mundo requiere equilibrios a favor de la integridad de la persona como centro de la vida política, social y económica. En la ausencia de estos equilibrios se suscitan reacciones fundamentalistas que atentan contra la vida y las libertades de la persona.
Los ciudadanos reclaman cada vez más que las exigencias de productividad y competitividad se acompañen de equidad . Reclaman también que se reconozcan, al mismo tiempo que sus necesidades materiales, sus necesidades en el ámbito de los valores, en resumen de su espiritualidad. Lo material condiciona, pero no basta. Los hombres y las mujeres de nuestro tiempo quieren ser personas y no meros individuos.
La política no está respondiendo de manera suficiente a estas exigencias. Demasiadas veces trata a la gente como si sólo importaran las cosas a su alcance, nueva forma de alineación de las expectativas ciudadanas. O bien se reduce a la mera administración competitiva en el marco de las eficiencias, con una mezcla de liberalismo y de socialismo, ambos inscritos en la lógica de un pensamiento que no privilegia a la persona humana ni a su expresión en la comunidad. La política con frecuencia desconoce que la cultura que la envuelve abarca lo tecnológico, pero tiene su núcleo en una vivencia ética, abierta a lo trascendente . Dicha vivencia ha de inspirar la política para que ésta contribuya al sentido de vida de la gente.
Para poder responder a estas exigencias, hay que comenzar por respetar la seriedad de la cosa pública . Ello implica evitar caer en la política-espectáculo, que rechaza los principios para reducirse a la videología, bajo un predominio de los medios de comunicación impregnados de pragmatismo y ausencia de valores. Hay que rescatar la ética propia de la gran política , es decir la que se conduce desde una honda convicción persona l y desde la voluntad de contribuir al destino de la comunidad a la que se pertenece y a la que se debe servir .
Renovación Nacional es una agrupación que no quiere definirse por una ideología política, en el sentido estrecho de la palabra. Sin embargo, sí defiende un núcleo básico de principios y valores, apoyando inequívoca y simultáneamente todas las iniciativas y políticas que favorezcan el establecimiento de una economía libre dentro del marco de un estado de derecho . Para Renovación , esto – la economía de libre mercado y el estado de derecho – junto con la defensa de los valores morales permanentes en que una sociedad debe fundamentarse, son las claves que le permitirán al Perú convertirse en un país próspero, que desarrolle plenamente sus potencialidades humanas naturales y culturales. No somos, pues, ni colectivistas en lo económico ni relativistas en lo moral.
Renovación Nacional cree que la libre concurrencia de los agentes económicos en el mercado constituye el mejor sistema para decidir qué, cómo y para quién producir. El intervencionismo, el dirigismo, el controlismo y cualesquiera otras formas de socialismo y estatismo no podrán nunca sustituir la sabiduría que deriva de las miles de decisiones individuales que convergen en el mercado. Por tanto, Renovación Nacional se halla activamente comprometido con la promoción de las libertades económicas ciudadanas .
El sistema de economía de empresa, de economía de mercado o de economía libre que defiende Renovación Nacional es aquel que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa y del mercado, y de su consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en la economía. Pero simultáneamente, es uno en el que, respetando la dimensión ética de la libertad económica , la pone al servicio de la libertad humana integral cuyo centro es moral.
Defendemos pues una economía libre que ha demostrado ser el mejor sistema de generación y distribución de riqueza y prosperidad para todos, siempre que el Estado , con todas sus organizaciones, cumpla eficientemente con el principio de subsidiariedad y, donde los ciudadanos e instituciones ejerciten el principio de solidaridad y cumplan responsablemente con sus deberes éticos y cívicos .
Asumimos los avances objetivos para construir un mundo más próspero basados en el mercado, la equidad, la democracia y la globalización. Pero para lograrlo es necesario tener conciencia de las virtudes y los límites del mercado como instrumento de asignación de recursos, así como la exigencia de buscar la equidad. Al mismo tiempo que la necesidad de perfeccionar y profundizar la democracia, abriendo cauces de participación y de corresponsabilidad. Además de la urgencia de vivir la globalización con discernimiento, para imprimirle un sentido creciente de justicia.
El proceso de globalización, bien aprovechado, supone una enorme oportunidad para lograr la superación de la pobreza y equilibrar el desigual proceso de crecimiento económico. Sin embargo nuestro pensamiento no refleja ni una actitud de laissez faire ni una actitud contraria a la libre empresa, sino una actitud de realismo positivo.
En resumen, se requiere valorizar un nuevo sentido de ciudadanía que enmarque el mercado y la democracia y asuma la globalización, para humanizarlos.
Al mismo tiempo, Renovación Nacional considera que las libertades ciudadanas sólo servirán de sustento al desarrollo del Perú si es que se dan en el marco de un auténtico y firme estado de derecho . El imperio irrestricto de la ley – no el efímero buen criterio de un gobernante eventual – asegurará que todos los peruanos puedan gozar y ejercitar con tranquilidad y confianza sus libertades cívicas, políticas y económicas, desarrollando creativamente sus talentos e inclinaciones personales.
El Estado está principalmente llamado, por el principio de subsidiariedad, a asegurar a través de los mecanismos y políticas más eficientes, la atención adecuada de las necesidades de salud, educación, infraestructura, seguridad, justicia y demás servicios básicos que todos los ciudadanos merecen.
La correcta interpretación del principio de subsidiariedad debe llevar a una descentralización del poder político administrativo. Una descentralización que fomente y consiga que sus gobiernos locales trabajen con eficiencia. El gobierno central sólo debe hacer aquello que los gobiernos locales o intermedios no pueden hacer por sí mismos.
Para Renovación Nacional, por lo demás, el estado de derecho supone la vigencia de instituciones tanto civiles como políticas y está comprometida con la profundización y el perfeccionamiento de la democracia , buscando activamente el diseño de los mejores mecanismos de participación en el gobierno del país.
En Renovación Nacional hemos de dedicarnos a lograr un desarrollo humano sustentable que beneficie a los hombres y mujeres comunes y corrientes. Toda obra de gobierno debe evaluarse según que mejore o no la calidad de vida de todas las personas y de toda la persona. No se trata de que la gente sobreviva, sino de que viva bien , en el espíritu de Aristóteles, prefiriendo propiciar la vida buena de todos sobre la buena vida de unos pocos.
En la medida en que hacemos de la persona el centro de la acción política, debe constituir una prioridad el proporcionar a toda persona la mayor cantidad y la mejor calidad posible de oportunidades de educación y de capacitación. Estas han de permitirle mejorar su nivel de vida, compartir la vida en comunidad de manera más fraterna y encontrar su sentido de vida en el contexto de la sociedad globalizada del saber. En aras de proporcionar tales oportunidades hemos de tener el coraje de renovar a fondo nuestro sistema formal e informal de educación , para que, a través de ella, cada persona se capacite para conocer y alcanzar la verdad mediante una formación intelectual , para buscar y realizar el bien mediante la formación moral , para apreciar y realizar la belleza a través de la formación estética , para descubrir la utilidad de las cosas y para crear y producir cosas útiles gracias a la formación técnica y para conocer y relacionarse con Dios mediante la formación religiosa .
Para Renovación Nacional la calidad de la educación constituye uno de los factores claves para suscitar la capacidad de emprender, sobre todo con miras a la nueva economía. Se reconoce que la educación es el patrimonio más importante de las personas , incluso en el plano
económico, y por ello el factor central para promover la creatividad y evitar la desigualdad y la marginación.
Es imprescindible adoptar políticas destinadas a fomentar, respetar, proteger y fortalecer la familia para que se integre donde ha persistido en la informalidad y se consolide donde se ha integrado de manera que sea efectivamente la comunidad en la cual cada uno de sus miembros cuenta por lo que es: una persona.
La familia, basada en la unión estable entre un varón y una mujer, es donde se centran por excelencia las relaciones interpersonales, la solidaridad y el amor. Es en la familia donde comienza la humanización de nuestra sociedad . Concedemos la máxima prioridad a la protección de los derechos de la infancia, a la prevención del maltrato y a la integración social de los menores en situaciones de especial dificultad. Toda política social, especialmente la política laboral, necesita que sus orientaciones básicas sean consideras y ejecutadas con la familia en mente.
* Varias ideas están tomadas del ensayo de Ricardo Arias y Gutemberg Martínez: “El Centro Reformista”
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